Tetracampeonato:
Luiz Inácio Lula da Silva consiguió su reelección como presidente de Brasil este domingo al derrotar a Flávio Bolsonaro en el balotaje, obteniendo el 51,78% de los votos frente al 48,22% de su rival, con el 99,97% escrutado. Tras revertir la tendencia inicial de la primera vuelta gracias a un giro en su estrategia electoral, el actual mandatario asegura un nuevo período en el Palacio de Planalto. De está manera, el líder del PT se transformó en el primer candidato en la historia de Brasil en imponerse en el balotaje tras haber perdido la primera vuelta de los comicios.
Flavio Bolsonaro por su parte no reconoció la derrota en el balotaje con Lula. En una suerte de tradición familiar, el candidato de la ultraderecha dio una rueda de prensa en donde anunció que sus abogados pedirán la anulación de la elección en protesta a la decisión del juez de la Corte Suprema, Cristiano Zanin Martins, de extender dos horas la votación. Esta prórroga se determinó porque en los municipios bolsonaristas no garantizaron el transporte público gratuito que está contemplado en la legislación. Incluso, Flavio pidió lo propio para algunos estados fuertes para la ultraderecha que fueron afectados por las lluvias.
Más de 10 millones de brasileños sumaron su apoyo a Lula entre las dos elecciones. ¿Por qué pasó esto? En primer lugar por el mensaje que se brindó. Lula hizo hincapié en el destino del Brasil en caso de que Bolsonaro vuelva al poder. Más desempleo, menos inclusión y menos derechos para las mayorías. Por otro lado, la estrategia comunicacional. No solo el canal de Whatsapp que permitió que más de 20 millones de brasileños se informen de las propuestas del partido del PT, sino toda la producción en redes sociales que se generó de manera formal, pero también por parte de la militancia activa. Allí,entre memes, videos de IA y apoyos personales de diferentes figuras, la imagen de Lula llegó a un público joven que no sabía (o no le interesaba) sus propuestas y, sobre todo, lo que vendría en un posible futuro bolsonarista.
La frutilla del postre fue el debate presidencial. Ese mismo debate que muchos dicen que no tiene efecto en el electorado, en este caso no fue así, por dos momentos en particular. En uno, Bolsonaro lo acusa de tener el apoyo del 70 por ciento de los presos de Brasil y Lula le responde que estaba bien y que quería el 100% de su apoyo, incluido el de su padre que está preso, dejando entrever que el ex presidente lo preferiría antes que a su hijo.
El segundo gran momento fue cuando Lula le recrimina por su burla en términos personales por el dedo que perdió cuando era un empleado metalúrgico. Allí, en el debate, Bolsonaro le pidió disculpas. Lo lógico era que lo haga, pero entendiendo que en un debate presidencial para el balotaje, Lula logró que su rival le pida perdón con más de 50 millones de brasileños mirándolo en vivo. Más allá de eso, es la imagen de la oligarquía, la milicia y el recuerdo de la dictadura la que le pidió perdón a un trabajador que se dedicó toda su vida a hacer que los pobres no tengan hambre y puedan ir a la universidad.
Ignacio Lula Da Silva creó el partido PT, participó de 7 elecciones, ganó 4 e hizo que Dilma gane 2. Sus gobiernos fueron siempre exitosos si se mide con cuantos pobres ingreso y cuántos quedaron cuando se fue. Siempre la balanza fue positiva para las grandes mayorías brasileñas. Sin lugar a dudas es el dirigente político latinoamericano más importante del siglo XXI. Pero lo que resulta más importante es que es alguien que salió de la nada misma de la pobreza y jamás, ni preso y perdiendo, dejó de militar por el sueño de un Brasil grande, justo y crecimiento para todos.
Lula hoy es un faro para la región pero también para todos los que dicen que quieren hacer las cosas bien en la política. Por eso, él es el ejemplo que hay que imitar para defender al pueblo. La Patria Grande puede volver.
PD: A estar pendientes de la elección de mañana. Israel también juega mucho en la geopolítica.

