La Ley de Propiedad Privada en Diputados: triunfo ajustado del oficialismo y la restitución de la Ley de Tierras
La Cámara de Diputados aprobó el proyecto de ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada impulsado por el oficialismo, en una votación sumamente ajustada que dejó al desnudo las dificultades parlamentarias de La Libertad Avanza. La iniciativa, que ya contaba con media sanción del Senado, logró imponerse por 124 votos a favor y 119 en contra gracias a las seis abstenciones del bloque cordobés, demostrando que el Gobierno sigue necesitando de acuerdos quirúrgicos y negociaciones de última hora para sacar adelante sus leyes en el recinto.
El eje central del proyecto aprobado establece requisitos más estrictos para que el Estado pueda llevar adelante expropiaciones, exigiendo una declaración previa de utilidad pública, el pago anticipado de una indemnización calculada a valor de mercado y el reconocimiento expreso del lucro cesante. Asimismo, la normativa incorpora un capítulo enfocado en la agilización de desalojos mediante juicios sumarísimos, una herramienta con la que el oficialismo busca responder a los reclamos de los propietarios particulares frente a la ocupación de inmuebles. Si bien se fijaron plazos de protección habitacional transitoria para personas en situación de vulnerabilidad o con menores a cargo, los sectores críticos advierten que el endurecimiento de los procesos de desalojo deja desprotegidas a las familias más postergadas frente a la falta de soluciones de vivienda.
Sin embargo, el punto político más álgido de la jornada no estuvo en el articulado sobre expropiaciones, sino en el costo que debió pagar el oficialismo para destrabar la votación. En medio del debate legislativo y con el fantasma de la anulación del DNU 70/2023 sobre la mesa, La Libertad Avanza se vio obligada a ceder y aceptar la reincorporación de la vigencia de la Ley de Tierras sancionada durante la administración kirchnerista. Esta concesión frenó la pretensión original de la Casa Rosada de eliminar por completo las restricciones a la compra de campos y recursos estratégicos por parte de capitales extranjeros.
De este modo, el oficialismo consiguió una victoria institucional clave para blindar su paquete normativo sobre propiedad privada, pero lo hizo a costa de conservar una regulación estatal que choca de frente con su discurso de apertura total de mercados. El episodio confirma que el Congreso se ha convertido en un terreno de forcejeo permanente, donde cada avance del Ejecutivo requiere ceder piezas centrales de su aparato desregulador para evitar derrotas estrepitosas en las votaciones.
El paso de Javier Milei por España: cruces con la prensa, insultos a Pedro Sánchez y el aislamiento político
La gira internacional de Javier Milei por España volvió a quedar envuelta en el centro de la polémica tras una serie de declaraciones y cruces directos con periodistas locales y dirigentes políticos de ese país. Durante su exposición en un foro económico en Madrid y en sus apariciones públicas posteriores, el mandatario argentino calificó de «impresentable dictador» al presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, y arremetió con dureza contra la prensa local luego de ser consultado por sus polémicas frases sobre la situación económica en la Argentina.
El punto de mayor tensión se produjo cuando el Presidente confrontó de forma agresiva a una cronista de la Cadena SER que le consultó por la falta de encuentros oficiales con referentes partidarios de la derecha española, tildándola de tener una visión «corta intelectualmente» y de formar parte de una «miserable política». A estos agravios se sumaron cruces verbales con otros enviados especiales y cuestionamientos al arco mediático español, lo que desató un fuerte rechazo generalizado de los principales medios y canales de televisión de ese país, además de una enérgica respuesta diplomática por parte de la Cancillería española.
Más allá del impacto mediático de los insultos, la visita dejó al descubierto un evidente aislamiento político del mandatario en el plano internacional. A diferencia de viajes anteriores donde buscó consolidar alianzas con líderes de fuerzas conservadoras globales, en esta ocasión la dirigencia de la derecha española evitó sacarse fotos oficiales o mantener cumbres partidarias con la comitiva argentina. Dirigentes de peso y referentes electorales locales optaron por tomar distancia para evitar costos en su propia estrategia de campaña, reduciendo la agenda oficial a un encuentro aislado con autoridades de la Comunidad de Madrid.
Esta dinámica refleja los límites de la estrategia exterior del Gobierno cuando la confrontación ideológica sistemática deja de ser una herramienta de atracción y pasa a convertirse en un factor de rechazo diplomático. Al priorizar el choque verbal y la polarización discursiva por encima de la construcción de vínculos bilaterales estables, la administración libertaria termina debilitando su propia posición en el escenario internacional, transformando una gira diseñada para forjar lazos con la dirigencia global en una sucesión de cortocircuitos que aíslan aún más a la Argentina de sus socios estratégicos.

