Luego de unas semanas convulsionadas para el gobierno nacional, en especial con los tragos amargos que tuvo en las dos cámaras, el verdadero temor de Javier Milei comienza a aparecer: la caída de su imagen. Pareciera que la represión a los jubilados, el veto a su aumento, y, lo que pareciera imposible de evitar, el nuevo veto que quiere poner al aumento del presupuesto universitario, comienza a tener un efecto en cómo la sociedad ve a este gobierno. La primera alarma fue el apagón informativo que vivió en la presentación del presupuesto 2024 que el presidente mismo puso el cuerpo, pese a que no debía hacerlo él. Allí, comenzó a darse cuenta del costo real del proyecto económico que lleva adelante con sus ministros Luis Caputo y Federico Sturzenegger.
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