La interna del peronismo estalló en el Senado bonaerense, donde Mario Ishii y Sergio Berni salieron al cruce de Axel Kicillof y protagonizaron momentos de fuerte tensión con la vicegobernadora Verónica Magario.
En un contexto donde los cortocircuitos entre el kirchnerismo y el axelismo escalaron al cumplirse un año de la detención de Cristina Kirchner, la primera sesión del año en la Cámara Alta bonaerense fue la válvula de escape de esas tensiones.
Finalizado el temario, el intendente en uso de licencia de José C. Paz pidió la palabra para cuestionar que sus dos proyectos de emergencia -una alimentaria y la otra sanitaria- no hayan contado con los dos tercios necesarios en Labor Parlamentaria para ser tratados sobre tablas.
«Yo invité al gobernador a que camine un poco por el Conurbano, dos o tres veces, para que vea cómo están desbordados los hospitales y la falta de insumos que hay. No lo ha hecho», acusó Ishii.
Ahí, intervino Magario para informarle que se habían cumplido los cinco minutos establecidos para las exposiciones por temas que no fueron acordados en Labor Parlamentaria. «Sí, pero necesitaría hablar, son temas que nos competen a todos», dijo Ishii. «Se terminó el tiempo», insistió la titular del Senado.
Pero las cosas lejos estuvieron de calmarse ya que quien siguió en el uso de la palabra fue Sergio Berni. «Me gustaría que nuestro compañero, su compañero -remarcó en dirección a Magario- pueda terminar de expresar lo que estaba diciendo. No me parece correcto que en este recinto se le corte el micrófono a alguien».
El ex ministro de Seguridad hizo una moción para que siga hablando Ishii, pero no tuvo el apoyo de la mayoría.
«Venimos golpeados, igual es un día para festejar», dijo Berni al aludir con rictus irónico a la reapertura del palco de prensa. Fue un mensaje directo a Magario, que había cerrado ese acceso el año pasado, razón por la que los periodistas legislativos debieron que seguir el desarrollo de la sesión en el hall de ingreso por pantalla.


