El peronismo logró concretar una importante movilización que desbordó la Plaza de Mayo para pedir la liberación de Cristina Kirchner. Javier Milei, Mauricio Macri y Patricia Bullrich fueron los más insultados en una movilización que pese a la alta tensión política, transcurrió sin incidentes.
El tamaño de la movilización, una de las más importantes del mandato de Milei junto con la que se realizó en defensa de las universidades públicas, abre interrogantes sobre el rol que tendrá a partir de ahora en la interna peronista Cristina Kirchner, que tras el fallo de la Corte Suprema aparece empoderada y ya empezó a diseñar las listas de la provincia.
Un dato no menor fue que Axel Kicillof entró a la Plaza cuando estaban terminando de transmitirse el mensaje grabado de Cristina. Llegó rodeado de los intendentes de su espacio y se mantuvo a prudente distancia de La Cámpora. Kicillof se aferró a su nuevo posicionamiento, denunciar la condena a Cristina como un «golpe de autoritarismo», pero al mismo tiempo mantener con Cristina y La Cámpora, la tensión por las listas.
La ausencia orgánica de la CGT -que se negó a convocar a un paro-, y la mayoría de los gobernadores peronistas, fue otro dato de la jornada. Sin su acompañamiento, el kirchnerismo igual logró desbordar la plaza.
En el gobierno prevaleció la prudencia y cierta parálisis. Los hermanos Milei bajaron la orden de no opinar y le pidieron a Santiago Caputo que opere en los medios amigos que la Casa Rosada no tuvo nada que ver con la condena a Cristina.


