Inflación, corrupción, caprichos de rey, la guerra con Irán, persecuciones a latinos aunque sean inmigrantes legales, encabezan las razones de la paliza electoral que se comió el magnate, que incluyó la pérdida de históricos bastiones republicanos como Carolina del Norte, Ohio, Iowa y Texas, entre otros.
La persecución, tortura y detención en galpones inhumanos de inmigrantes terminaron de alejar a la mayoría del voto latino que había acompañado a Trump, hundiendo su voto en estados claves como Florida, que terminó ganando por muy poco margen o Texas que el Partido Republicano perdió por primera vez en más de tres décadas, y permitió a los demócratas que nazca un nuevo presidenciable, el senador electo James Talarico.
Pero acaso el mayor costo lo pagó Trump por la inflación generada por la suba de combustibles por la guerra con Irán y el daño que le hizo a la economía y el empleo la irracional imposición de aranceles, que no trajo la era dorada ni riqueza prometida.

