Desde hace, al menos 9 años, la realidad de la Argentina viene chocando con los deseos de los argentinos. El desarrollo económico personal, el profesionalismo, el estudiar y perfeccionarse no llevan, de manera lineal, a una mejora directa de la vida cotidiana.
La pregunta que se hacen todos es ¿por qué no ocurre eso? y ¿qué es lo que debería cambiar?
En primer lugar, las representaciones de nuestros intereses. Quienes representan lo que queremos o pensamos no siempre cumplen con su contrato, mucho menos si se trata de un contrato electoral. Las dimensiones económicas de la vida de cada persona están vinculadas a las decisiones políticas que se toman.
Hace 9 años se determinó la victoria de un cambio político, de un cambio en la forma de gestionar la política económica del país. No funcionó. O, mejor dicho, no funcionó para la mayoría de los argentinos.
Hace 5 años se eligió nuevamente cambiar el rumbo, esta vez, pensando en que el pasado podía mejorar el futuro. Pasó una pandemia, una sequía y una guerra en el medio de toda esa gestión. Tampoco se pudo solucionar la situación económica de las mayorías.
Hace 7 meses, fue elegido Presidente un representante de una fuerza política nueva que determinaba que iba a romper con todo lo establecido. Lo establecido que se encontraba roto en la economía, en la casta y en quienes siempre vivían bien a costa de los trabajadores, los que verdaderamente impulsaban la economía, a costa de la “gente de bien”. Pareciera que tampoco está funcionando.
Pero ¿por qué?
Porque esta nueva fuerza combina lo peor de las políticas y políticos tradicionales. Trae aparejado un desprendimiento del Estado en su totalidad (profundizando una política económica que vivimos desde el 2015 al 2019) y el freno de la gestión por incapacidad o determinación (tal como quedó plasmado en el gobierno de coalición del 2019-2023).
Sumado a esto, el contrato social con el que ganó esta nueva fuerza quedó en la nada.
-El ajuste lo va a pagar la casta: No solo no lo paga, sino que se encuentra adentro del gobierno (Scioli, Menem, Zago, Caputo, Sturzenegger).
-Desaparecerá la inflación: En diciembre la subieron a 25,5% y luego fue bajando luego del brutal ajuste y devaluación. Hoy, pareciera que vuelve a subir en los datos que se tienen de junio.
-La gente de bien no tiene que preocuparse: Más de 20.000 despidos en el Estado de trabajadores activos y registros muy parecidos en el sector privado.
-No voy a negociar con los Diputados y Senadores: Para que salga la Ley Bases entregó obras, embajadas, subsidios y cargos.
Lo que vemos y vivimos hoy es el comienzo de una nueva era, una era en la que la meta realidad le gana a lo que se vive día a día. El fracaso de la política tradicional, esa que se vivió desde la vuelta de la democracia, fue la base para esta nueva forma de gestionar la vida de los argentinos y que, a 7 meses de su victoria, recién comienza a tener dudas en los ciudadanos.
¿Es suficiente para cambiar el rumbo? No los sabemos, falta para eso. Lo que sí sabemos es que hay combinaciones peligrosas en la política.
Mg. Maximiliano Nicolás Bandin Ruggiero


