«Lamentablemente, durante las últimas décadas, nuestra demanda soberana por las Islas fue damnificada de forma directa e indirecta por las decisiones económicas, diplomáticas y militares de la casta política. Nadie puede tomar en serio el reclamo de una Nación cuya dirigencia es reconocida en el mundo por su corrupción e incompetencia», introdujo Milei.
Javier Milei estuvo menos de 15 minutos en el cenotafio de la Plaza San Martín para homenajear a los veteranos y caídos en la guerra de Malvinas. El estricto operativo de seguridad que viene imponiendo la Presidencia cada vez que Milei sale de Olivos, impidió el acceso a un grupo importante de ex combatientes. En un discurso leído que duró menos de 6 minutos, el Presidente antepuso la prosperidad económica, al reclamo por soberanía.
«Y si de soberanía sobre las Malvinas se trata, nosotros siempre dejamos claro que el voto más importante de todos es el que se hace con los pies, y anhelamos que los malvinenses decidan algún día votarnos por los pies a nosotros», dijo en el punto más delicado de su discurso, que avala el principio de autodeterminación de los isleños, el argumento que sostiene el Reino Unido para justificar su ocupación ilegal de las islas.
La declaración de Milei fue consistente con su política de desmalvinización de la relación con el Reino Unido, al punto que nombró una embajadora en ese país, que los ex combatientes denunciaron como alineada con los intereses de la potencia ocupante de las islas.

