El gobernador habló ante unas 2000 personas en un acto organizado por el Movimiento Evita en el Teatro Argentino de La Plata.
«Nadie tiene la vaca atada, nadie tiene la verdad absoluta. No hay que agredir al otro porque piensa distinto. Hay que debatir con quien tengamos que debatir». Esa fue última frase del discurso de más de dos horas de Axel Kicillof en donde se mostró como candidato, se animó a trazar algunos rasgos de cómo deberá ser el futuro gobierno peronista y volvió a plantear la necesidad de desdoblar la elección en la provincia.
Kicillof dijo que la mayoría de los gobernadores decidió desdoblar las elecciones provinciales de la pulseada nacional. «Milei nos impuso un sistema de votación que sólo le conviene a él», dijo y recordó que buena parte de los intendentes del peronismo y de otros espacios piden que la elección sea en dos días distintos.
Kicillof trazó además una extensa autocrítica del gobierno del Frente de Todos. «Cuando uno hace el balance, lo cierto es que nuestro gobierno salió mal. No salió bien», dijo.
Sus críticas linkeaban en su discurso con la necesidad de un esquema distinto de cara a un eventual nuevo gobierno peronista. «Es obvio que después de esa experiencia fallida. Tenemos que encarar una tarea de reflexión y de análisis porque es un tema de futuro. No podemos repetirlo», dijo.
Es la discusión que propone Kicillof hacia adentro del espacio. «Tenemos que mostrarnos con la capacidad de dar las discusiones. Creo que no tenemos remedio si no somos capaces de discutir en los lugares adecuados y sin agresiones. Y sin tachar de traidor al que no piensa igual», dijo. En ese momento se ganó el aplauso más encendido del teatro.


