El mercado pobló de luces amarillas su tablero de control sobre el programa financiero de Luis Caputo. El riesgo país superó los 500 puntos, las tasas de corto plazo volvieron a tensarse y el dólar subió en todos sus segmentos. Pero la señal más incómoda llegó desde un terreno que el Gobierno intentó despejar: apenas consiguió canjear un tercio de una letra atada al dólar que vence a fin de agosto, cuyo vencimiento apostaba a estirar.
El riesgo país que mide JP Morgan trepó 23 puntos y cerró en 511 puntos básicos, después de tocar los 512 durante la rueda. Es el nivel más alto desde el 21 de mayo. Los bonos soberanos en dólares cayeron alrededor de 1,8% en promedio y acompañaron una jornada negativa para los activos argentinos. El deterioro tuvo un componente externo, por la caída de Wall Street, pero volvió a poner el foco sobre el frente financiero local.
La otra señal apareció en el mercado de pesos. La tasa de caución arrancó la rueda en la zona de 24% a 25% y después de las 15 horas aceleró hasta superar el 30%. El promedio terminó cerca del 26%, tres puntos por encima del 23% de las últimas cinco ruedas.
Para el Gobierno sigue siendo prioritario reforzar los anclajes del programa, en particular el cambiario, ante el repunte de la inflación. La lógica es conocida: encarecer los pesos para quitarle combustible a la demanda de dólares. El problema es que cada vuelta de esa tuerca también encarece el financiamiento de la economía.
Aun con ese torniquete monetario, el dólar mayorista ganó $7,50, un 0,5%, y cerró en $1.495. La presión cambiaria se extendió al resto de las cotizaciones. El dólar al público subió cinco pesos y terminó en $1.515. El blue avanzó diez pesos, hasta $1.555 y el contado con liqui terminó en $1.580.

