En la apertura del 153° periodo de sesiones ordinarias, el gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, insistió en que la Legislatura bonaerense resuelva con “celeridad” si habrá suspensión o no de las PASO y anunció que está trabajando en una readecuación de los vencimientos de deuda que enviará al parlamento, luego de que naufragara el debate por Presupuesto 2025, la Ley Fiscal Impositiva y el endeudamiento.
Destacó que hay “argumentos son más que razonables” para suspender las elecciones primarias, pero que será “respetuoso” de lo que resuelva la Legislatura, aunque exigió que no haya más demoras. Además, reiteró que lo que se determine será “colectivamente” para “garantizar la votación eficiente para los bonaerenses».
A su vez, el gobernador buscó este miércoles posicionarse como el perfecto rival para el libertario, algo que ya había ensayado hace un año, aunque esta vez escaló y llegó a tratarlo de «estafador» por el Libragate. Pero la contraposición kicillofista es a través de la gestión cotidiana, al oponer en cada tramo de su extenso discurso su administración a la de La Libertad Avanza (LLA): el Estado presente versus el topo que llegó a terminar con el Estado desde adentro.
Kicillof le marcó al presidente que su rival es él y su armado político que viene creciendo.


