La CGT se encuentra nuevamente en las antípodas del gobierno nacional. Esto se genera por la restitución del Impuesto a las Ganancias y desencadenó un aceleramiento en la organización de diferentes marchas. El 7 de agosto se realizará, como todos los años, una marcha por San Cayetano.
Además, convocan a las CGT regionales para elaborar un nuevo plan de lucha. Es por ello que, la central obrera definió que no participará del “diálogo social” que promueve el Gobierno junto a empresarios para profundizar una reforma laboral que quite más derechos a los trabajadores.
La decisión fue unánime y avalada por los integrantes del triunvirato que conduce la CGT: Héctor Daer (Sanidad), Carlos Acuña (Estaciones de Servicios) y Pablo Moyano (Camioneros). Las intervenciones de los representantes de los distintos gremios sobre los despidos, suspensiones y salarios a la baja, además de crítica situación de las obras sociales, en cada una de sus actividades fueron determinantes para endurecer la postura frente al Gobierno.


