Con una ágil maniobra, Patricia Bullrich distribuyó el poder en el Senado con embestidas y concesiones. Así, la jefa del bloque La Libertad Avanza aceptó la continuidad del libertario Bartolomé Abdala como presidente provisional; pero en un juego de piezas se garantizó que el peronismo se quedara sin vicepresidencia ni cargos.
Bullrich, en consonancia con Villarruel, se amparó en la nueva composición de la cámara para adjudicarse la vice principal y se la cedió a Carolina Moisés, quien este lunes se había apartado del interbloque peronista -llamado populares- junto sus dos pares Guillermo Andrada y Sandra Mendoza, que responden a los gobernadores de Catamarca y Tucumán.
El trío conservó el sello propio, denominado Convicción Federal. La jujeña, que presidirá este nuevo bloque, está enfrentada a Cristina Fernández de Kirchner, a quien no le perdona la intervención en el PJ de su provincia. La misma situación atraviesa el padrino político de Moises: el gobernador de Salta, Gustavo Sáenz.
Con esos enroques, sumados a la ratificación de Luis Juez en LLA -antes era aliado- Bullrich propuso que el PJ se quedara fuera del cuadro de autoridades y logró mayoría. La exministra ni siquiera tuvo en cuenta la proporción de las fuerzas, que tiene al peronismo -como interbloque- con 25 miembros, el espacio más grande del recinto.
Un dato no menor: en la misma sesión se eligieron auditores para la Auditoria General de la Nación (AGN). En este caso, el PJ logró quedarse con un casillero. El resto de las autoridades fueron ratificada: Carolina Losada seguirá en la vicepresidenta primera y Alejandra Vigo, en la segunda. El radicalismo, que es clave para el cuórum con 10 votos, mantuvo además las prosecretarías.