La respuesta para los problemas que tiene de gobernabilidad este gobierno termina siendo la política, aparentemente. Con la incapacidad de mantener el ataque constante a la política y a los políticos, el gobierno de Javier Milei tuvo que recostarse en la negociación para que pueda salir su preciada Ley Bases. No como quería, pero pareciera que en la Cámara de Diputados se lograría.
La incorporación de Guillermo Francos a la Jefatura de Gabinete pareciera que comenzó a tener un efecto de abajo para arriba, es decir, Francos siempre apostó por la política pero en 5 meses como Ministro del Interior todos sus arreglos, acuerdos y debates eran desarmados por el Presidente cuando tenían que concretarse. De esta manera, la Ley Bases se cayó la primera vez.
Sin embargo, con este nuevo rol, Francos logró, no solo que salga de Diputados y de Senadores, sino que, aparentemente, los deseos políticos y económicos de quienes rodean al Presidente, sean concedidos. Todo por medio de hacer política, escuchar y lograr puntos de concordancia en donde sí actuar.
Antes de un nuevo viaje a Europa, el Presidente se reunión con Gobernadores del Norte Grande. Es sabido que no le gustan estos encuentros ya que, en general, le piden fondos y no se discuten los temas que a Milei sí le interesan, pero, sin embargo, asistió, escuchó y propuso algunas cosas. Es muy extraño pensar que cualquier primer mandatario del mundo esto sea una novedad, pero así es en Argentina.
¿Francos, entendiendo la realidad política, termina condicionando al Presidente a hacer algo que no le gusta?
Por el otro lado del mundo político argentino, se encuentra el Kirchnerismo que vive en una situación, por lo menos, particular. Luego de la pérdida en el ballotage no pudo conseguir un rumbo claro a la hora de volver a reorganizarse. Tuvo pérdidas de diputados, que armaron su propio bloque y/o que no votaron todo de la misma manera, tuvo una sangría en el Senado que le impide poder rechazar leyes y/o condicionar la elección legislativa, y, como se ve cada vez más claro, sufre de una interna bonaerense que no solo deja heridos políticos sino también cansancio en sus militantes que ven que la discusión nacional no pasa por las prioridades del peronismo regional.
En tono a esto, el 1° de julio se cumple un nuevo aniversario del fallecimiento del General Juan Domingo Perón y entre las dos tribus bonaerenses se disputan el acto central. Desde el sector del “Cuervo” Larroque y quienes se sienten cercanos a Axel Kicillof proponen hacer una movilización en la Quinta de San Vicente, lugar de residencia de Perón durante sus mandatos, mientras que “La Cámpora” detalla su acto que contaría con la presencia de la ex Presidenta, Cristina Fernández de Kirchner.
La interna, como bien se sabe, es un tema que a la ex Presidenta le molesta. No tanto porque no tenga en claro a quién apoyar en caso de que no se pueda controlar, sino que entiende que la gente en general no está en ese tema y que aleja cada vez más al Peronismo de las necesidades de los argentinos.
¿Es Cristina capaz de resolver este conflicto antes que se desate o va a ser parte de un cambio de paradigma del peronismo de los últimos 20 años?
La escena que se vive en la actualidad nacional tiene un resonante continuo, la política. Quienes no querían actuar en base a ella, la detestaban y la culpaban de ser la máxima responsable de la situación del país, hoy la abrazan, con recelo es cierto, pero en definitiva la necesitan y la utilizan para poder gobernar. Quienes siempre la utilizaron como moderadora de la vida social y económica del país, hoy no la utilizan, la descartan y no premian el uso de la misma con un fin de paz interna para, no resolver los problemas de los argentinos, sino para, mínimamente escucharlos, atenderlos y hacerlos carne para generar una propuesta.
Al final, la salvación de algunos o la perdición de otros depende de lo mismo, la política.
Mg. Maximiliano Bandin



Comparto el análisis, me parece muy bien enfocado.