Una de las consecuencias directas de la tensión entre Axel Kicillof y Cristina Kirchner tiene que ver con el funcionamiento de la Legislatura bonaerense. En el gobierno creen que tal como están las cosas, tanto el Senado como Diputados quedarán paralizados y esperan que se pueda aprobar a fin de año el presupuesto y la Ley Fiscal Impositiva.
Es que si en los últimos cinco años, conseguir las mayorías era una proeza, ahora entienden en el peronismo va a ser casi imposible. La Cámara Baja está controlada por La Cámpora. El peronismo tiene allí 37 de los 92 diputados y apenas unos diez podrían conformar un bloque duro que responda directamente al gobernador.
El bloque del Senado lo controla la cristinista Teresa García. El peronismo tiene 21 de las 46 bancas. Unas 15 corresponden a La Cámpora y a sectores aliados como el de Martín Insaurralde. Kicillof podría llegar a contar con unos cinco senadores. Sin embargo -salvo Ayelén Durán, que responde al Cuervo Larroque, ninguno de ellos tiene demasiada cercanía con el Ejecutivo.


