El flamante jefe de Gabinete, Guillermo Francos, encontró un primer obstáculo para la reforma política que quiere debatir en el Congreso: el PRO no acepta eliminar las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO), ya que las considera, más en este momento de renovación, una herramienta útil para su espacio.
Por otra parte, UCR tiene opiniones variadas. Hay sectores internos que sí aceptan eliminarla, otros modificarlas y otros que no cambien. Todo depende de las conducciones de las facciones internas de cada uno que necesitan de la PASO para poder posicionarse el año que viene con las elecciones legislativas.
En el caso de Hacemos Coalición Federal, todavía no está muy clara su postura, ya que en general cada uno de sus integrantes vota según lo que les conviene internamente, dependiendo de su origen, pero también creen que es un tema importante solo para la política y no para resolver la situación general de los argentinos.
En el peronismo, por otro lado, hay quienes las defienden y quienes no les interesa ya que creen que las listas del año que viene van a ser definidas como siempre por parte de la conducción. Más allá de que se está discutiendo cuál es esa conducción. Sin embargo, fuentes cercanas a intendentes del conurbano definen que si no hay una lista unificadora de verdad «habrá mucha salida de dirigentes que jugarán a su manera».
La discusión de las PASO va más allá de una simple cuestión de gastos administrativos. Tiene que ver con la reforma política de los partidos en sí misma.


